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Esta Tesis estudia las fuentes de la Tebaida,
de Estacio siguiendo el método habitual en los estudios mitográficos: recogida de textos, disposición cronológica de ellos, atención a las diferencias y semejanzas y a las deudas o utilización de los textos anteriores. También se pasa revista a la totalidad de ediciones, estudios, monografías, artículos que hasta 1974 trataban diferentes aspectos de la Tebaida,
incluidas las variantes textuales.
A través del estudio mitográfico se revaloriza a un autor duramente criticado de manierista, retórico y poco original, imitador servil de Virgilio e influido por el impulso manierista de Ovidio y condicionado por la escuela de retórica de su padre.
Se le censuraba y se le censura su alarde de erudición que le llevaría a incluir en su obra pasajes excesivamente largos que rompen la unidad del tema. Sin embargo es en esos pasajes donde aporta originalilad al mito, ya que su carga simbólica justifica su inclusión en la obra y los convierte en ejes de la narración y causa de su unidad, pues hay referencias continuas a ellos. Además explica Estacio la actuación de los personajes mediante un estudio psicológico, que explica cómo se aúnan divinidad y violencia. En lo que a imitación de Virgilio se refiere, Estacio provoca la comparación entre situaciones, pero cuanto más semejante es la situación con la Eneida
más divergente es el estilo, quedando patente que Estacio emplea elementos más coloristas en su narración, estilo que, por otra parte, era muy del gusto de sus contemporáneos, como burlonamente indica Juvenal. En conclusión, esta tesis, organizada en doce capítulos que se corresponden con los doce libros de la obra, prueba que en la Tebaida
hay continuidad y unidad, por más que ciertos pasajes puedan tener independencia y constituir algo comprensible y estético por sí mismos, epilios que aportan cierta variedad y brillantez y que liberan del cansancio que resultaría de la simple enumeración de juegos, batallas, emboscadas, y que tienen tan ilustres antecedentes como Homero, Cicerón y Virgilio por citar algunos nombres.
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