Hemeroteca

Logo
Número 2 (2002)
Leyenda
Artículo alojado en InterClassica = Artículo alojado en InterClassica
Disponibilidad
Números disponibles de
Logo
Artículo Páginas

La presencia del mito clásico en el costumbrismo español del XIX

Caballero López, José Antonio

En este trabajo se estudia la presencia del mito clásico en los artículos de Estébanez Calderón, de Mesonero Romanos y de Larra, tres destacados representantes del costumbrismo español. El mito clásico, en efecto, por su carácter paradigmático, sirve para representar tipos y actitudes fácilmente reconocibles, objetivo último del artículo de costumbres en la España del siglo XIX. Pero, además, los escritores costumbristas, hijos de una educación que todavía tenía un gran peso de contenidos clásicos, usan el prestigio literario de la mitología clásica, para elevar la cotidiana trivialidad de los tipos y ambientes que describen al 'tópos ouránios' de la literatura.

5-21

Byzantine Rhetorics

Conley, Thomas M.

In a brief survey of Byzantine rhetoric, this paper argues for distinguishing between the text-tradition and actual performance. With regard to the former, we know considerably less than we often assume, and there where considerably fewer manuscripts of Classical rhetoricians in circulation than in sometimes assumed. With regard to actual rhetorical artifacts, an explanation is offered for the almost complete absence of representatives of two of the tradicional genres, deliberative and forensic; and it is observed that, perhaps paradoxically, Byzantine rhetoric was a rhetoric without a public audience.

23-34

Las estrategias psicológicas de la Retórica

Hernández Guerrero, José Antonio

Este trabajo –de carácter teórico, histórico y práctico– explica las razones que justifican que la Retórica moderna dedique su atención a unas destrezas que, como por ejemplo, la afinidad emocional, la armonía sentimental, la empatía psicológica o la adaptación sociológica, son habilidades necesarias para lograr el fin de la oratoria: la persuasión. La base teórica está constituida por tres principios: la Retórica es una asignatura pluri e interdisciplinar. La Psicología constituye el epicentro de las Ciencias Humanas y el fundamento de la Retórica. El ser humano es lenguaje: el alma de hombre es la palabra. De estos tres principios teóricos se extrae la conclusión –confirmada por tradición clásica y por el pensamiento moderno– de que la Retórica es una disciplina eminentemente psicológica. La formulación de las diferentes estrategias psicológicas se apoya en el análisis del sentido psicológico de la persuasión y en la descripción de la dimensión psicológica de las cuatro funciones fundamentales del lenguaje: la expresiva o emotiva, la denotativa o referencial, la apelativa o conativa y la fática. Estas cuatro funciones –que están presentes en cualquier discurso y que se conjugan, se equilibran o se desequilibran entre sí– ponen de manifiesto la personalidad, la salud mental o las perturbaciones psíquicas de los oradores y determinan el éxito o el fracaso de los discursos oratorios. Tras un esbozo de examen del contenido emocional de las nociones más empleadas en la Retórica: “verdad”, “convicción”, “belleza”, “deleite”, “gusto”, “bondad”, “acción”, “sentimientos”, “afectos”, se analiza la naturaleza de las principales funciones retóricas o de las operaciones oratorias más importantes, como, por ejemplo, las de transmitir información, ampliar el conocimiento, provocar la aceptación de mensajes, facilitar la adhesión a doctrinas, generar la identificación con personajes. Se trazan, además, unas pautas, unas técnicas y unas estrategias para lograr la expresividad del rostro, para superar el bloqueo o el miedo escénico, para aumentar la autoestima, la modestia, del orador, y para provocar la atención y el interés de los oyentes. El autor se sitúa en el ámbito de la elocutio desde una perspectiva psicológica y presta especial atención tanto a los procedimientos retóricos del nivel de la expresión como del nivel del contenido: al ritmo, a la rima, a la paronomasia, a la derivatio , al paralelismo, a la repetición, al pleonasmo, a las hipérboles y, sobre todo, a las imágenes, a la ironía, al sarcasmo y a otras fórmulas de humor.

35-50

Mito, retórica y poética

López Eire, Antonio

Las características del mito, del discurso retórico y del discurso poético son las mismas del lenguaje. Es decir, el mito es, al igual que el discurso retórico y el discurso poético, como el lenguaje mismo, a saber: operativo, activo, dinámico, pragmático, simbólico y metafórico, psicológico más que lógico, indiferente al criterio de veracidad, y, sobre todo, político y social. Pero, además, ese retazo de lenguaje que es el mito es, por un lado, comparable en su intencionalidad al discurso retórico, pues el mito es fundamentalmente parenético, está cargado de operatividad social e intenta persuadir y sus argumentos racionales son más o menos objetables o aceptables desde el punto de vista lógico al igual que en el discurso retórico; y, por otro lado, se parece a la poesía porque está fuera de un contexto concreto e inmediato y es metafórico y «poyético», es decir, creativo. El mito, como el lenguaje y sus manifestaciones retórica y poética, no tienen por misión reproducir la realidad o decir la verdad. En efecto, frases como «buenos días» o «está rayando el alba» no son ni verdaderas ni falsas, pero son vitalmente esenciales, sociopragmáticamente verdaderas. Lo mismo ocurre con el mito. El mito es lenguaje que nos ayuda a estar vivos, que nos explica la inexplicable pero fundamental experiencia de estar vivos, de ser sociales, de ser políticos, de emplear lenguaje, de ser limitados en el tiempo, de estar abocados a la nada que nos aterroriza, y de vivir en un universo espectacular que no acertamos a comprender. Todo esto nos lo explica el mito con el lenguaje, que, como es sabido, no nos enseña la realidad tal cual es y por tanto es indiferente al criterio de veracidad. El mito nos enseña a transcender con lenguaje nuestra propia mortalidad. Ésta es la función mítica, una de las funciones fundamentales del lenguaje interactivo y políticosocial. Las otras dos son la función poética que sirve para enhechizar con la palabra, y la función retórica que sirve para persuadir con el discurso. Pero las tres funciones se realizan con lenguaje. Como no podemos reproducir la realidad con el lenguaje, creamos otros mundos con él, actividad que Aristóteles llamaba mímesis o imitación y que consideraba generadora de toda poesía. Y, por otro lado, como no podemos persuadir al prójimo con la verdad, es decir, con la identidad de lo dicho respecto de la realidad referida, el lenguaje ha desarrollado su función retórica a base de mezclar la racionalidad de lo verosímil con la capacidad psicagógica y la estética (enhechizadora y poética) del propio discurso.

51-84

Aristóteles y el renacimiento de la retórica

Natali, Carlo

85-100

Mecanismos de transición retórica: Homero y Tucídices

Ortolá Guixot, Álvaro Fernando

En el estudio que proponemos, pretendemos establecer un vínculo de carácter formal entre el género épico y el género historiográfico. En particular, contrastamos dos obras: la Odisea y las Historias de Tucídides; y en concreto estudiamos aquellos pasajes que sirven como bisagra entre las partes narrativas y las partes discursivas en ambas obras. Para ello, pasamos por alto el hecho de la diferencia de los modos de expresión prosístico y poético (Aristóteles, Poética 1451a38-b11) y tomamos como punto de partida la teoría tripartita de los géneros literarios de Platón (Pl. Resp. III 393d-394b), asimilando a la epopeya, como género mixto, la historiografia. El objetivo fundamental es demostrar que, más acá de las reflexiones de carácter filosófico sobre la génesis y las relaciones entre los géneros literarios, existe una base de carácter específicamente formal que licita la relación genérica de que hablamos. De hecho, abundan en la Odisea pasajes introductorios que se establecen como transición entre el sistema de dicción narrativo y el sistema de la dicción directa o discursiva. Estos pasajes son los que denominamos mecanismos , los cuales pueden actuar tanto en un sentido como en otro: de narración a discurso vs. de discurso nuevamente a narración. Dicha fluctuación utiliza como medio de transición unos sistemas de expresión altamente repetitivos y de carácter claramente formular, cuya función no tiene sólo un carácter mecánico de introducción retórica, sino que permite además caracterizar situaciones contextuales, el carácter del discurso que se va a pronunciar, el carácter del orador –habilidades oratorias– y la disposición del receptor de la elocución. Esto como referencia a los sistemas de introducción. En cuanto a los sistemas resolutivos –o mecanismos que permiten el regreso a la forma narrativa– presentan también un carácter formular y coadyuvan a la conformación de las circunstancias que acabamos de enumerar, registrándose también en un número reducido de formas recurrentes y sistemáticas. Una vez realizado el análisis del documento homérico, centramos nuestra atención en las Historias de Tucídides y percibimos que existe una elevada e interesantísima proximidad formal entre los mecanismos que hace servir el historiador, en comparación con los que hizo servir el poeta. En efecto, en las Historias, de la misma manera que en la Odisea , encontramos pasajes que introducen los discursos de los oradores cuyas palabras reproduce Tucídides. Detectamos en ellos también una reiteración y recurrencia formales sistemáticas, que permiten pensar en una utilización de carácter formular, al mismo nivel que el que se ha visto en la obra épica. Pensamos que la coincidencia, en tanto que abarca no sólo el ámbito semántico, sino el propiamente estructural del tipo de expresiones utilizadas, no puede deberse a una casualidad: expresiones de tipo participial, combinadas con verbos en forma personal; expresiones con verbo finito combinadas entre sí; sistemas alternantes que juegan entre la expresión del participio del verbo declarativo introductor del discurso con el verbo finito en indicación de las circunstancias y viceversa, participio del verbo indicador de circunstancias seguido del verbo declarativo en la forma personal. Evidentemente, entre Homero y Tucídides existe una diferencia superficial, que puede ser explicada en el detalle; pero la estructura de fondo parece la misma. Lo mismo cabe decir, finalmente, de los sistemas resolutivos que permiten la transición de nuevo desde el discurso hasta la dicción narrativa. Igual que en el poeta, en Tucídides vuelve a hacerse uso del carácter formular de la expresión y de la amplificación de las circunstancias en las que está imbuido el discurso al caso. La comprobación de las fuertes similitudes entre lo que hemos convenido en llamar mecanismos de transición retórica nos lleva a la comprobación de la familiaridad de los géneros épico e historiográfico, al menos en el aspecto que nos ha ocupado. El análisis de los pasajes implicados nos permite observar que la creación de circunstancias que lleva a cabo Tucídides para la ambientación de las elocuciones de sus oradores no dista sustancialmente de la que se lleva a cabo en el poema de Homero, hecho que alcanza a la etopeya o caracterización de personajes o de sus actitudes. Por tanto, debería admitirse, en primer lugar, que la distancia que separa épica e historiografía –en el aspecto de la utilización alternada de sistema narrativo y sistema discursivo, con implicación de los sistemas de transición entre uno y otro–, más que una cuestión genérica, atiende a una distancia que separa a los autores en el tiempo; ambos géneros comparten rasgos que los unen de manera intrínseca, como salta a la vista de nuestro análisis; si no se admite una relación de parentesco entre épica e historiografía, problema espinoso y de difícil solución, en cualquier caso no debe rechazarse la posibilidad someter a análisis y comparación todas las coincidencias formales que se dan entre una y otro. En definitiva y en relación con la obra de Tucídides, sorprende comprobar cómo un autor, cuya fama se ha forjado sobre la racionalidad de su método, no es capaz de escapar de las convenciones formales de un género que implica todo lo contrario a lo que él pretende que represente su obra. En relación con la Odisea, se atisban en algún pasaje aislado, rasgos que preludian los preceptos retóricos que serán posteriormente sistematizados por las technai retorikai . En conclusión, al nivel de nuestro análisis, los géneros épico e historiográfico comparten elementos formales que impiden establecer una separación formal tajante entre ambos.

101-119

Palabra, palabrería y verdad en el discurso del médico

Prieto Aguirre, J. F.

La información y la actividad retórica del medico, presenta características diferentes en los distintos momentos de la relación con el paciente. Valorando la distancia afectiva que se produce en un acto terapéutico se describen tres fases: 1.-Llamada del paciente . El médico contesta volcándose en su ayuda con una distancia afectiva mínima. Esta respuesta es preferentemente no verbal y debe ser muy breve para que no distorsione la continuidad de una buena acción terapéutica, poniendo en peligro la eficacia técnica del médico. Desde el inicio de la relación médico-paciente es preciso conseguir el crear un clima de sintonía, de intimidad, al que hemos hecho referencia al mencionar la función sodalicia creadora del “nosotros dual” médico-paciente. 2.-Alejamiento u objetivación . El enfermo se convierte en un objeto de estudio y la distancia afectiva se amplia de forma considerable. Es el periodo de la anamnesis, las exploraciones y pruebas diagnósticas fase de la relación médico-paciente en el que la neutralidad afectiva es necesaria, aunque dura para el enfermo. En esta fase el médico buscará, mediante el lenguaje verbal, obtener la mayor información posible sobre el estado físico, el estado psíquico y la biografía del paciente esforzándose en obtener no solamente toda la información verbal necesaria y también en descifrar los mensajes no verbales que el paciente emite constantemente en esta fase de la relación. Por su parte pondrá de manifiesto su neutralidad con mensajes no verbales que informen sobre su buena disposición y atención interesada sobre los datos a los que hemos hecho referencia. 3.-Personalización . Una vez establecido el plan terapéutico a seguir el enfermo se convierte en persona que sufre y con el que hay que establecer una interrelación humana. Durante esta etapa tiene lugar el tratamiento biológico y psicoterápico del paciente. En la primera fase el lenguaje no verbal será el protagonista, debiendo de trasmitir una acogida calurosa y una disposición incondicional de ayuda lo que se logrará trasmitiendo afecto, apoyo incondicional, interés, empatía. En la segunda fase lenguaje verbal proporcionará al médicos datos imprescindibles para el diagnostico y tratamiento y, al mismo tiempo mediante el lenguaje no verbal se continuará trasmitiendo interés especialmente. En la tercera fase se desarrollará la labor retórica del medico. La comunicación informativa-persuasiva y psicoterápica del médico dirigida al enfermo y a sus familiares constituyen los aspectos retóricos de la práxis médica . El papel de la palabra en la terapéutica médica es hoy unánimemente aceptada por la actual teoría de la medicina psicosomática y las terapias psicológicas. Apartir de los años 30 de nuestro siglo la medicina dejó la rígida orientación científico-natural que se había mantenido hasta entonces, para dar lugar a la que actualmente se denomina Medicina Psicosomática o Medicina Antropológica. Pese a esta denominación ello no significaba la aceptación de un modelo dualista del hombre, integrado por dos “sustancias” distintas, corporales o biológicas y anímicas o espirituales. La nueva medicina mantiene, en cambio, que la mente y el cuerpo no son más que abstracciones de algo muy concreto que llamamos persona, en la cual, tanto en la salud como en la enfermedad interactúan entre si y con el medio ambiente. Se trata de un concepto, unitarismo bimodal, que permite soslayar las dificultades filosóficas de las teorías dualistas de alma-cuerpo. Bajo este prisma de la medicina psicosomática, que preferimos denominar antropológica, se comprende la existencia de trastornos biológicos que tienen una etiología mental y viceversa y se comprende igualmente la necesidad de utilizar medidas psicoterápicas en el tratamiento de las enfermedades, de utilizar la palabra como instrumento terapéutico. La comunicación no verbal actúa de diferentes formas: Comunicando actitudes y estados emocionales a través de patrones de expresión corporal. Apoyando a la comunicación verbal. Completando la comunicación verbal. Controlando la interacción. Obteniendo feed-back. Centrando la atención. Sustituyendo al lenguaje a través de la adopción de determinadas posturas (emblemas). Muchos profesionales de la salud no se detienen a considerar que su trabajo con los pacientes conlleva siempre una tarea de persuasión . El término de persuasión tiene, muchas veces, connotaciones negativas para el médico, quien tiene tendencia a pensar que el científico informa y quién persuade es el curandero o el charlatán. Pese a ello y, a diario, su trabajo es inducir cambios de actitudes y comportamientos de sus pacientes, cambiando las creencias sobre su salud, el significado de los síntomas, sobre las consecuencias de la falta de fidelidad al tratamiento etc. En su formación el médico requiere conocer que características debe tener una buena y eficiente relación informativa-persuasiva con el paciente que nosotros hemos englobado bajo el título de formación retórica del médico .

121-134

El lugar de la retórica en la enseñanza actual

Pujante, David

135-147

Un alegato contra la poesía

Rivas Hernández, Ascensión

En el año 1626 Juan Lerín García, predicador y vicario del arzobispo de Aubrun, dio a la luz El bien y el mal de las ciencias humanas , tratado manierista en el que, siguiendo cierta corriente negativa hacia el arte poética, se manifiesta contra las fábulas de los poetas y las doctrinas de los filósofos, utilizando para ello una erudición digna de elogio. Lerín rechaza la poesía porque, frente a la verdad buscada siempre en el Evangelio, su carácter ficcional la aparta de ella. Además, el empleo de recursos retóricos y de una forma depurada pueden embaucar al receptor, que al quedarse prendado de la elegancia verbal corre el riesgo de salir ayuno del mensaje. Apesar de todo, sin embargo, el autor establece una clara diferencia entre el uso y el abuso, tanto de elementos formales como de grados de ficcionalidad (vinculados a la verosimilitud). El predicador, por lo tanto, puede servirse de esos recursos para adornar sus sermones y facilitar la atención del receptor siempre que lo haga moderadamente, y no está de más, asimismo, que tenga un conocimiento exhaustivo de filósofos y poetas que le ayude en su actividad exegética. Así, pues, la acerba crítica de Lerín , exhibida en los primeros capítulos de la obra, se transforma finalmente en un reconocimiento de las virtudes de poesía y filosofía, consideradas tanto en sí mismas como por su valor propedéutico en el comentario y predicación de la Palabra.

149-156

Retórica, sociedad y comunicación

Santiago Guervós, Javier de

157-169

Volver a página anterior
Inicios | Agradecimientos | Sobre InterClassica | Servicio de notificaciones | Contacto | RSS RSS | Twitter Twitter

Fundación Séneca Universidad de Murcia Campus Mare Nostrum

Copyright © 2006 - 2021 InterClassica - Universidad de Murcia
InterClassica utiliza eZ publish™ como gestor de contenidos.