Página principal

 

  Biblioteca Séneca
  Incunables
  Siglo XVI
  Siglo XVII
Investigación
  Tesis
Divulgación
  Mapas
Didáctica
De interés



Búsqueda en InterClassica


Universidad de Murcia
Vidas paralelas - Pericles

 

No se acababa por la ley el ostracismo para los que sufrian esta especie de destierro hasta los diez años; pero en este medio tiempo los Lacedemonios invadieron el territorio de Tanagra, y marchando al punto los Atenienses contra ellos, Cimon, volviendo de su destierro, tomó las armas, y formó con los de su tribu, queriendo purgar con obras la sospecha de laconismo, peleando al lado de sus conciudadanos; pero los amigos de Pericles se sublevaron, y lo hicieron desechar como desterrado. Por esto mismo pareció que Pericles peleó en aquella ocasion con mayor denuedo, y se distinguió sobre todos, poniendo á todo riesgo su persona. Perecieron allí los amigos de Cimon, todos á una, á los que Pericles habia acusado tambien de laconismo; y los Atenienses llegaron ya á arrepentirse y echar ménos á Cimon, viéndose vencidos en las mismas fronteras del Ática, y esperando más violenta guerra todavía para el verano. Echólo de ver Pericles; y no sólo no tuvo dificultad en dar gusto á la muchedumbre, sino que él mismo escribió el decreto por el que Cimon habia de ser restituido; el cual luégo que volvió hizo la paz entre ambas ciudades, porque los Lacedemonios le miraban con inclinacion, asi como estaban mal con Pericles y con los demas demagogos. Algunos son de sentir que no se decretó por Pericles la restitucion de Cimon, sin que ántes se hiciera entre ambos por medio de Elpinice, hermana de ésto, un tratado secreto: de modo que Cimon dió al punto la vela con doscientas galeras para mandar fuera las tropas; y á Pericles le cupo quedar con el mando en la ciudad. Parece que ya ántes la misma Elpinice habia suavizado para con Cimon el ánimo de Pericles cuando aquél tuvo que defenderse en la causa capital. Era Pericles uno de los acusadores, elegido por el pueblo; y habiéndosele presentado Elpinice en clase de suplicante, sonriéndose le respondió: «Vieja estás, Elpinice, vieja estás para salir adelante con tales asuntos;» mas con todo sola una vez se levantó, no más que por cumplir con su nombramiento; y luego se retiró, habiendo sido de los acusadores el que ménos incomodó á Cimon. ¿Pues quién con esto podrá dar crédito á Idomeneo, que acusa á Pericles de que habiéndose hecho amigo del orador Efialtes, y sido ambos de un mismo modo de pensar en las cosas de gobierno, por celos y por envidia dolosamente lo hizo asesinar? Yo no sé de dónde pudo recoger estos rumores para achacarlos como hiel á un hombre que, si no fué del todo irreprensible, tuvo un espíritu generoso y una alma apasionada por la gloria, con los que no es compatible una pasion tan cruel y feroz; y respecto de Efialtes, lo que hubo fué que habiéndose hecho temer de los oligarquistas, y siendo inexorable para tomar venganza y perseguir á los que molestaban al pueblo, sus enemigos le armaron asechanzas, y ocultamente le quitaron del medio por mano de Aristodico de Tanagra, como lo refiere Aristóteles. Cimon en tanto, mandando la escuadra, murió en Chipre.


 
Volver
Inicios | Agradecimientos | Sobre InterClassica | Servicio de notificaciones | Contacto | RSS RSS | Twitter Twitter

Fundación Séneca Universidad de Murcia Campus Mare Nostrum

Copyright © 2006 - 2022 InterClassica - Universidad de Murcia
InterClassica utiliza eZ publish™ como gestor de contenidos.
 
 
Contenido
Pericles

          1-20
               1
               2
               3
               4
               5
               6
               7
               8
               9
             10
             11
             12
             13
             14
             15
             16
             17
             18
             19
             20
        21-39