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Pues nos parece que no vamos fuera de razon en comparar con Nicias á Craso, y las derrotas causadas por los Partos con las sucedidas en la Sicilia, juzgamos oportuno rogar y amonestar á los que lean estas vidas, no sospechen que en la narracion dé los hechos relativos á ella, en la que Tucidides, excediéndose á sí mismo en la vehemencia, en la energía y en la elegancia, se hizo verdaderamente inimitable, hemos de incurrir en el mismo defecto que Timeo; el cual, lisonjeándose de superar á Tucidides en la facundia, y de hacer ver que Filisto era cansado y vulgar, se mete con su historia por medio de los combates de tierra y de mar y por las arengas, en cuya descripcion aquellos sobresalieron, no siquiera
A pié corriendo cabe el lidio carro,
como se explica Píndaro, sino mostrándose del todo molesto, pueril, y segun expresion de Difilo, torpe y obeso, engordado en la grasa siciliana, y por lo más arrimándose al modo do decir de Jenarco. Como cuando dice que debieron tener los Atenienses á mal agüero el que el general que tomaba su nombre de la victoria
, repugnara aquella expedicion; que en la mutilacion de las estatuas de Mercurio les significaron los Dioses que les vendrian muchos males en aquella guerra de parte de Hermócrates hijo de Hermon; y tambien que era natural por una parte que Hércules diera auxilio á los Siracusanos por respeto á Proserpina, que le entregó el Cerbero; y que por otra mirara con odio á los Atenienses por haber salvado á los Egesteos, descendientes de los Troyanos, cuando él ofendido por Laomedonte asoló su ciudad. Mas quizá era propio de la elocuencia de este escritor, como el decir tales sandeces, querer mejorar la diccion de Filisto, ó insultar á Platon y á Aristóteles. En cuanto á mí, la contienda y emulacion con otros acerca del estilo en general me parece insulsa y repugnante; pero si es en cosas que no pueden imitarse, téngola por la última necedad. Los hechos, pues, referidos por Tucidides y Filisto, ya que no es posible pasarlos del todo en silencio, especialmente los que dan á conocer la conducta y disposicion de este hombre ilustre, escondidas entre sus muchas y grandes adversidades, los tocaré ligeramente y en sólo lo preciso; pero los que por lo comun no son conocidos, á causa de haber sido separadamente notados por diferentes autores, ó bien por haberse de tomar de presentallas y resoluciones antiguas, estos los recogeré con esmero, para no tejer una historia inútil, sino tal que presente bien la índole y las costumbres.
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