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El abuelo de Lúculo habia obtenido la dignidad consular, y era tio suyo por parte de madre Metelo, el llamado Numídico; pero su padre habia sido condenado en causa de soborno, y su madre Cecilia estaba notada de vivir con poco recato. La primera obra por donde Lúculo se dió á conocer ántes de pedir magistratura ninguna, y ántes de tomar parte en el gobierno, fué la de hacer juzgar al acusador de su padre, Servilio el agorero, que habia malversado los caudales públicos: accion que á todos los Romanos les mereció elogios, teniendo siempre en la boca aquel juicio como una muestra de virtud. En general el hecho de acusar, áun sin particular motivo, no era entre ellos mal mirado, sino que se complacían en ver á los jóvenes perseguir á los malos, como á las fieras los cachorros de buena casta. Excitó tanto la curiosidad aquella causa, que en fuerza del concurso hubo caidas y algunos heridos; pero Servilio fué absuelto. Habíase ejercitado Lúculo en hablar corrientemente ambas lenguas, griega y latina: asi es que Sila, al escribir sus propios hechos, le dirigió la palabra, como á persona que sabía disponer y ordenar la historia con mayor perfeccion: porque su pronto y buen decir no se limitaba al uso preciso, á la manera de quien
El foro agita, cual atun las ondas,
y despues fuera de la plaza
En seco muere con trabada lengua;
sino que siendo todavía jóven, habia adquirido ya, atraído de su belleza, aquella educacion esmerada que se llama liberal. De anciano enteramente dedicó su ánimo, fatigado de tantas contiendas, al ejercicio y recreo de la filosofía, entregado á la investigacion de la verdad, por haber dado de mano en oportuno tiempo á la ambicion, á causa de su desavenencia con Pompeyo. Acerca de su aficion á las letras se refiere, además de lo dicho, que siendo todavía mozo, con ocasion de cierta disputa que tuvo con el jurisconsulto Hortensio y el historiador Sisena, la que vino á hacerse un poco séria, se comprometió á escribir la guerra Marsica en verso ó en prosa, en griego ó en latín, segun lo declarase la suerte; y parece que ésta determinó que fuera en prosa griega, pues que dura aún hoy una historia de la guerra Marsica escrita en esta lengua. Son muchas las pruebas que hay del amor que tenía á su hermano Marco; pero los Romanos conservan sobre todo la memoria de la primera; y es que con ser él de más edad entre los dos, no quiso tomar parte sólo en el gobierno, sino que esperó á que éste se hallara ya en sazon, y entónces ganó de tal manera la aficion del pueblo, que juntos fueron nombrados ediles, sin embargo de que él se hallaba ausente.
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