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Peripoltas el adivino, acompañando desde la Tesalia á la Beocia al rey Ofeltas, y á los pueblos á quien éste mandaba, dejó una descendencia que fué por largo tiempo tenida en estimacion, y lo principal de ella se estableció en Queronea, que fué la primera ciudad que ocuparon, lanzando de ella á los bárbaros. Los más de este linaje, valientes y belicosos por naturaleza, perecieron en los encuentros con los Medos y en los combates con los Galos, por arriesgar demasiado sus personas. De éstos quedó un mocito, huérfano de padres, llamado Damon, y de apellido Peripoltas, muy aventajado en belleza de cuerpo y disposicion de ánimo sobre todos los jóvenes de su edad, aunque por otra parte indócil y duro de condicion. Prendóse de él cuando acababa de salir de la puericia un Romano, jefe de una cohorte que invernaba en Queronea; y como no hubiese podido atraerle con persuasiones ni con dádivas, se tenía por cierto que no se abstendría de la violencia, mayormente hallándose abatida la ciudad y reducida á pequeñez y pobreza. Temiendo esto Damon, é incomodado ya con las solicitudes, trató de armarle una celada, para lo que se concertó con algunos de los de su edad, aunque no en grande número para que no se descubriese: de modo que eran al todo diez y nueve. Tiznáronse los rostros con hollín, y habiendo bebido largamente, al mismo amanecer acometieron al Romano, que estaba haciendo un sacrificio junto á la plaza; y dándole muerte á él y á cuantos con él se hallaban, se salieron de la ciudad. Movióse grande alboroto, y congregándose el Senado de los Queronenses, los condenó á muerte; lo que era una apología en favor de la ciudad para con los Romanos. Juntáronse por la tarde á cenar los magistrados como es de costumbre, y arrojándose Damon y sus camaradas sobre el consistorio, les dieron tambien muerte, y luégo volvieron á marcharse huyendo de la ciudad. Quiso la casualidad que por aquellos dias viniese Lucio Lúculo á ciertos negocios trayendo tropas consigo; y deteniendo la marcha, hizo averiguacion de estos hechos, que estaban recientes, y halló que do nada habia tenido culpa la ciudad, y ántes ella misma habia sido ofendida; por lo que, recogiendo la tropa, marchó con ella. Damon, en tanto, infestaba la comarca con latrocinios y correrlas, amenazando á la ciudad; y los ciudadanos procuraban con mensajes y decretos ambiguos atraerle á la poblacion. Vuelto á ella, le hicieron prefecto del Gimnasio; y luego estándose ungiendo acabaron con él en la estufa. Despues de mucho tiempo se aparecían en aquel sitio diferentes fantasmas, y se oian gemidos, como nos lo refieren nuestros padres, y se tapió la puerta de la estufa; mas áun ahora les parece á los vecinos que discurren por allí visiones y voces que causan miedo. A los de su linaje, que todavía se conservan algunos, especialmente junto á Estiris de la Fócide, en dialecto eolico les llaman asbolómenos
, que quiere decir enjorguinados, por haberse tiznado Damon con hollín cuando salió á su mal hecho.
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