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Siendo muchas y grandes las cosas que de Furio Camilo se refieren, hay una entre ellas muy particular y extraña, y es, que con haber conseguido yendo de general muchas y muy señaladas victorias; con haber sido cinco veces director, haber tenido cuatro triunfos, y haber sido llamado segundo fundador de Roma, ni una vez siquiera hubiera sido cónsul. Consistió esto en el estado en que se hallaba entónces el gobierno por los altercados de la plebe con el Senado; por cuanto oponiéndose aquella á que se nombrasen cónsules, se elegian tribunos militares para el mando; y aunque éstos lo ejecutaban todo con poder y autoridad consular, su mando era ménos odioso por su mayor número, siendo de algun consuelo el que seis, y no dos solos, se pusiesen al frente de los negocios para los que estaban mal hallados con la oligarquía. Floreciendo, pues, Camilo en aquella sazon en gloria y en hazañas, no tuvo por conveniente ser cónsul con repugnancia del pueblo, aunque en el intermedio convocó el gobierno muchas veces Comicios consulares; mas en los otros mandos que tuvo, que fueron varios, se condujo de manera que la autoridad era comun, áun cuando mandaba solo; y la gloria era particularmente suya, áun cuando tuviese colegas en la autoridad; consistiendo de estas dos cosas, la primera en su moderacion, por la que mandaba de un modo que no le conciliaba envidia; y la segunda en su prudencia, que á juicio de todos le daba el primer lugar.
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