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Sucumbió á los cincuenta y seis años de edad, y se le colocó en el número de los dioses, no solamente por decreto, sino también por el vulgo, que estaba persuadido de su divinidad. Durante los juegos que había prometido celebrar y que dió por él su heredero Augusto, apareció una estrella con cabellera
, que se alzaba hacia la hora undécima y que brilló durante siete días consecutivos, creyéndose que era el alma de César recibida en el cielo, siendo ésta la razón de representarle con una estrella sobre la cabeza. Mandóse tapiar la puerta de la sala donde lo mataron; llamóse parricidio á los idus de marzo, y prohibióse para siempre que se reuniesen los senadores en este día.
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