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Montaba un caballo singular, cuyos cascos parecían pies humanos, estando hendidos á manera de dedos; caballo que había nacido en su casa, prometiendo los augures á su dueño el imperio del mundo; por cuya razón le crió con cuidadoso esmero, encargándose él mismo de domarlo, elevándole más adelante una estatua delante del templo de Venus Madre.
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