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Guerra del Peloponeso - Libro VII

 

Después que Gilipo y Pitén repararon sus naves en Tarento, partieron para ir a tierra de los Locros hacia el poniente y, avisados de que la ciudad de Siracusa no estaba aún cercada por todas partes y de que podían entrar por Epípolas, dudaron si dirigir el rumbo a la derecha de Sicilia, intentando entrar en la ciudad, o si, encaminándose a la izquierda, irían primeramente a abordar en Hímera, reuniendo allí toda la gente que pudiesen, así de los de la ciudad como de los otros Sicilianos, y yendo después por tierra a socorrer a los Siracusanos. Decidieron por fin ir a Hímera, por ser advertidos de que las cuatro naves atenienses enviadas por Nicias no habían aún aportado a Regio. Nicias las envió allí por creer que los de Gilipo estaban aún detenidos entre los Locros. Pasaron, pues, Gilipo y Pitén con su armada al estrecho antes que los barcos de los Atenienses hubiesen aportado a Regio, y, después, navegando al largo de la mar de Mesina, fueron derechamente a abordar en Hímera. Estando en este lugar, indujeron a los Himerenses a ajustar con ellos alianza y a que les proveyesen de los barcos y de las armas para su gente de que tenían falta. Tras esto ordenaron a los Selinuntios que se hallasen con todo su poder en cierto lugar que les señalaron, prometiéndoles enviar con ellos alguna de su gente de guerra. Ocurrió también que los de Gela y algunos otros Sicilianos mostráronse más propicios a entrar en esta alianza con los Peloponesios que lo habían estado antes a causa de que Arcónides, que señoreaba algunos de los Sicilianos, había muerto pocos días antes, y en vida tuvo gran amistad e inteligencia con los Atenienses. También influyó en esta decisión el rumor de que Gilipo acudía con diligencia y con muchas fuerzas él y los suyos en favor de los Siracusanos. Gilipo, con setecientos hombres de guerra que tomó de los suyos entre soldados y marineros armados, mil Himerenses armados de todas armas y a la ligera, ciento de a caballo, algunos de los Selinuntios y otros hombres de armas de los de Gela, y con muchos soldados Sicilianos hasta el número de mil, fue derechamente a Siracusa.


 
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Contenido
Libro VII

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