Biblioteca Digital Séneca

Tertia Quinquagena
Autor
Antonio de Nebrija
Impresor
Arnaldus Gulielmus de Brocario
Biblioteca de procedencia
Universidad de Murcia
Lugar y año de edición
Alcalá de Henares, 1516
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Datos complementarios

Breve biografía de Antonio de Nebrija

Antonio de Nebrija, en realidad Antonio de Cala y Xarana, nació en Nebrixa, hoy Lebrija; la fecha de su nacimiento no se conoce con exactitud debido a los datos contradictorios que proporciona en sus obras, aunque se opta por 1444 basándose para ello en el dato aparecido en el Vocabulario español-latino (¿1495?) donde dice que lo escribió con 51 años pues había nacido un año antes de la batalla de Olmedo (1445).

Fue el segundo hijo de una familia de cinco hermanos. Desde que realizaba sus estudios primarios mostró interés por la Gramática y la Lógica, saberes en los que profundizó en la Universidad de Salamanca, donde estudió Matemáticas, Filosofía Natural y Filosofía Moral y posiblemente amplió sus conocimientos con el aprendizaje de Geometría, Aritmética, Álgebra, Física, las Súmulas de Lógica, Griego, Hebreo, Retórica y Música. De Salamanca viajó a Italia al serle concedida una beca por el Arzobispado de Sevilla, pero no se sabe con certeza los años que permaneció en aquel país. En cambio, sí se tienen noticias de que sus mentores fueron Lorenzo Valla, Angelo Poliziano, Ermolao Bárbaro, Francesco Fielfo o Pomponio Leto entre otros. De Valla recibió la preocupación de recuperar la “puritas” de la lengua latina.

En 1470 regresó de Italia para hacerse cargo de la educación del sobrino de Alfonso de Fonseca, Arzobispo de Sevilla. Tras la muerte de este, acaecida tres años después, vuelve a Salamanca como lector hasta que obtiene la cátedra de prima de Gramática. Más tarde, en 1481, ve la luz su primera obra, las Introductiones latinae, que superó el centenar de ediciones. En esa época conoció a Fray Hernando de Talavera, obispo de Ávila, que hacia 1485 le comunicó el deseo de la reina Isabel de que editase las Introductiones con una traducción al español, lo que resultó las Introducciones latinas contrapuesto el romance al latín, probablemente germen de la Gramática de la lengua castellana. Durante ese periodo se casó con doña Isabel Montesino de Solís con la que tuvo siete hijos, seis varones y una mujer.

Abandonó su cátedra salmantina para entrar al servicio de D. Juan de Zúñiga, Maestre de la Orden de Alcántara y antiguo discípulo suyo, y fue una etapa muy productiva porque publicó el Diccionario latino-español, el Vocabulario español-latino, la Gramática de la lengua castellana, la Muestra de Antigüedades y la Tabla de la diversidad de los días y compuso en latín el Epitalamio que leyó en la boda de D. Alonso de Portugal con la primogénita de las Reyes Católicos.

Es el momento en que el cardenal Cisneros comienza los trámites para la fundación de la Universidad de Alcalá y la edición de la Biblia políglota complutense. Nebrija, muy interesado en este tema, se integra en el equipo que trabajaba en ella, pero recibe la llamada de la Universidad de Salamanca porque había fallecido el catedrático de Prima de Gramática para que oposite y gana la plaza, aunque no se incorpora porque prefirió continuar con los trabajos de la Biblia y acompañar a D. Juan de Zúñiga que había sido nombrado recientemente cardenal de Sevilla. Después del fallecimiento de este, en 1504, Nebrija vuelve a Salamanca donde toma de posesión de la cátedra en 1505 tras opositar de nuevo. El interés por sus trabajos le llevó a descuidar su actividad docente y consecuencia de esta actitud fue que la Universidad declarara vacante esa plaza en 1509, pero el rey lo nombró su cronista como compensación; no obstante, ese mismo año opositó una vez más a una cátedra de Retórica que había quedado vacante, obteniéndola por ser el único candidato.

Su actitud contra la ignorancia del latín, es decir contra la barbarie, generó un ambiente hostil en la Universidad por sus críticas a gramáticos, teólogos, juristas y médicos de los que demostró su incapacidad para leer, comprender e interpretar los textos clásicos de sus respectivas especialidades. Aun así, no le faltaron seguidores incondicionales.

Tras perder injustamente, en 1513, la cátedra de Prima de Gramática en Salamanca y trasladarse a Sevilla, al año siguiente el Cardenal Cisneros le otorgó la cátedra de Retórica de la joven Universidad de Alcalá de Henares como justo reconocimiento de lo que había hecho por España. En esa ciudad murió el 2 de julio de 1522.

Entre las principales obras de Nebrija citamos las siguientes: Introductiones latinae, Diccionario latino-español, Gramática de la lengua castellana, Vocabulario latino-español, Introducciones latinas, contrapuesto el romance al latín, Repetitiones y relectiones (1485-1513), Reglas de ortographía en la lengua castellana, Iuris ciuilis lexicon, Tertia quinquagena, Lexicon earum vocum quae ad medicinalem materiam pertinent, Muestra de la Historia de las antigüedades de España, etc. Algunas de sus obras aparecieron publicadas una vez que había fallecido y destacamos la importancia de su Gramática, la primera en romance, que dejó una profunda huella silenciada en otras posteriores tanto en España como en la recién descubierta América.

TERTIA QVINQVAGENA

Esta obra se publicó en Alcalá en 1516; dedicada al Cardenal Cisneros, que tardó diez años en concederle el “Nihil Obstat”, fue el tercer intento de publicar sus “quinquaginta locis non vulgariter ennarrati”, ya que la Prima Quinquagena bien la entregó al Cardenal Cisneros y no se la publicó, bien el inquisidor Deza la retuvo, así como la Secunda, pero esta vez con la prohibición de no escribir. Posiblemente su interés por la lengua de la Biblia no fuera nuevo porque había estado becado en el Colegio de los Españoles de Bolonia para estudiar Teología, aunque también pudo pensarla tras sus conversaciones con el Cardenal Cisneros sobre la lengua de la Políglota. Se trata de la corrección de cincuenta pasajes de las Sagradas Escrituras que retomó después de redactar el Iuris civiles lexicon. En cualquier caso, como mostró José Perona, nombres hebreos, latinos y griegos aparecen en distintas obras de Nebrija: los léxicos bilingües, la Gramática castellana o la Relectio de numeris, de 1512, que contiene muchas citas de la Biblia. De hecho, de los cincuenta lugares que explica en este texto, cuarenta y cinco habían sido analizados en el diccionario de 1492.

En opinión de Francisco Rico, el biblismo de Nebrija se inserta en una reforma de la cultura mejor que otra de la religión. Se amparó en los decretos del concilio de Viena sobre la enseñanza del griego y del hebreo y tuvo noticias sobre las tendencias exegéticas. Tomó el impulso de Valla y abordó la filología bíblica negando que fuera ajena a las reglas de Donato y la trató desde su perspectiva de gramático, atendiendo a la emendatio y a laenarratio de la Biblia, dos de las cuatro fases que constituían la explicación gramatical de los auctores. Pero Nebrija condena a una serie autores en la lengua de la interpretación de las Sagradas Escrituras: el Mammotrectus, el Catholicon, la Glossa ordinaria y nombres como Remigio, Nicolás de Lyra o el cardenal Hugo de Saint-Cher entre otros. En ocasiones, critica a San Jerónimo por sus problemas con el griego y defiende las obras de San Agustín, San Rufino o San Gregorio y, en cualquier caso, las obras de los autores clásicos grecolatinos que son el exponente del buen gusto y de la elegancia y, con ellos, los maestros italianos con Valla a la cabeza.

A pesar de retirarse de la redacción de laBiblia políglota, nunca dejo de estudiar la lengua de las Sagradas Escrituras: hebreo, griego y latín que conocía bien y de hacer referencias a grafías e interpretaciones que no eran de su gusto.

La Tertia Quinqvagena fue un trabajo de crítica textual que se acercaba a los modelos de la Prima centuria de Poliziano. La relación de Nebrija con la lengua de la Biblia se puede remontar a su trato con Pedro de Osuna, uno de sus primeros mentores en Salamanca que había extraído más de seiscientas correcciones al texto de la Vulgata. Tanto en la Gramática como en el Lexicon de 1492, así como en otras obras, son frecuentes las referencias a San Agustín, al Papa Dámaso o a San Jerónimo y las interpretaciones de grafías o palabras hebreas.

Bibliografía básica:
PERONA, José (1991): “Latina uocabula ex iure ciuili in uoces hispanienses interpretata. II, 1 de Elio Antonio de Nebrija” en Cahiers de Linguistique Hispanique Médiévale, 16; 189-365.
PERONA, José (1992): “Antonio de Nebrija, Grammaticus” en M. Alvar, coord.: Estudios nebrisenses. Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica; 13-73.
PERONA, José (2003): “Antonio de Nebrija (1442 or 1444-3 july 1522)” en Frank A. Domínguez y George D. Greenia: Castilian Writers, 1400-1500. Dictionary of Literary Biography . Vol 286. 142-155.
QUILIS, Antonio (1989): Edición y estudio de la ‘Gramática castellana’ de Antonio de Nebrija. Madrid, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces.
RICO, Francisco (1978): Nebrija frente a los bárbaros (El canon de gramáticos nefastos en las polémicas del humanismo). Salamanca, Universidad.

 
  Pilar Díez de Revenga Torres
Miguel Ángel Puche Lorenzo
Universidad de Murcia
 
 


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