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Heródoto.- Historiographi Libri VIIII
Traducción latina de
Conrad Heresbasch
Impresor
Sébastien Gryphe
Biblioteca de procedencia
Universidad de Murcia
Lugar y año de edición
Lyon, 1542
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Datos complementarios

Conrad Heresbasch nació en 1496 en Mettman, cerca de Düsseldorf; fue hijo de un rico agricultor, lo que le posbilitó esmerada educación: luego de seguir la formación más elemental en algún monasterio de su región natal, estudió en Colonia y, además, en Ferrara y Padua (Italia): aprendió hebreo, griego y latín, llegándose a doctorar en Derecho; enseñó en Friburgo y fue instructor y consejero del duque Guillermo de Cleve; en torno suyo se creó un círculo humanista del que formó parte, además de Heresbach, el insigne geógrafo Gerardus Mercator y a él estuvo vinculado también Erasmo de Rotterdam. Murió en 1576. Entre sus obras, merecen ser destacadas las siguientes: Rei rusticae libri quattuor universam agriculturae disciplinam continentes (Colonia, 1570), que, con posterioridad a los tratados latinos, fue uno de los primeros libros sobre agricultura: está plagado de una buena parte de las recomendaciones que aparecían en esos tratados romanos antiguos; De venationes, aucupio et piscatione compendium (Colonia, 1573); Christianae iurisprudentiae epitome (Neostadii in Palatinatu 1586); De educandis erudiendisque Principum liberis, Reipublicae gubernandae destinatis, deque Republica Christiane administranda Epitome (1592), en la que puso de manifiesto su plena convicción en que la educación de un príncipe basada en su conocimiento de ciencias, lengua, derecho y religión era esencial para un buen gobierno.

El ejemplar que puede consultarse es la versión latina de la obra del historiador griego Heródoto, considerado el padre de la historia; sobre él, básicamente, sólo contamos como datos fiables con los proporcionados por el propio autor: nació en Halicarnaso (Sur de Asia Menor) alrededor del año 484 a.C. y fue un viajero incansable; esa curiosidad que lo llevó a recorrer Samos, la Escitia, la Magna Grecia, Sicilia, el Norte de África, amén de todas las regiones griegas, se plasmó en la redacción de una obra titulada Historias, dividida en nueve libros, en la que, además de las Guerra Médicas, que, según el autor, fue el motivo fundamental que lo movió a redactarlos, proporciona extensas informaciones de varia naturaleza sobre aspectos diversos de la antigüedad; Heródoto murió alrededor de 425 a.C. probablemente en Turios.

Según reza el incipit de este volumen, la traducción latina que Conrad Heresbach hace de las Historias de Heródoto está basada, a su vez, en la que Lorenzo Valla realizó en Venecia 1494, a la que enmienda y enriquece; junto a ellas, traduce también el opúsculo atribuído a Heródoto titulado “Sobre el nacimiento y la vida de Homero”, que hasta bien entrado el siglo XIX aparecía como anexo en las ediciones del historiador; está publicada en Lyón, en 1542, en la imprenta de Sébastien Gryphe, cuyo emblema puede verse también: un grifo sobre un pedestal apoyado en una esfera alada y flanqueado por la leyenda ciceroniana “virtute duce, comite fortuna” (“con la virtud como guía, como compañera la fortuna”). A continuación, Heresbach aporta sobre Heródoto los datos biográficos que pueden leerse en el léxico bizantino de Suídas (p. 2) y le sigue una epístola dedicatoria al duque de Cleve (p. 3). En la página 9, comienza la traducción de las Historias de Heródoto, que se prolonga hasta la 672: los márgenes exteriores de la misma están anotados esporádicamente con referencias a lecturas seguidas para la traducción o con notas breves aclaratorias de la misma. En la misma página 672, comienza la parte dedicada a la Vida de Homero: aparece, en primer lugar, una carta dedicatoria al mismo duque, fechada al final de la misma en 1526, y, tras ella, a partir de la página 673, se encuentra su traducción latina, hasta la 691. Finalmente, entre la 692 y 791, encontramos un índice de topónimos, antropónimos, etc. de la obra herodotea, remitiendo a la página de la traducción. En el colofón, vuelve a aparecer la marca del impresor: en este caso, un grifo a punto de atrapar con sus garras una flor.

 
  Miguel E. Pérez Molina
Universidad de Murcia
 
 


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