Biblioteca Digital Séneca

Ps.-Dionisio Areopagita.- Opera Omnia
Traducción latina de
Ambrosio Traversario
Impresor
Johannes Higman y Wolfgang Hopyl
Biblioteca de procedencia
Universidad de Murcia
Lugar y año de edición
París, 1498
Contenido

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Datos complementarios

Ambrosio Traversario nació en Portico di Romagna en 1386. Educado en la Florecia de su época, el centro del platonismo por aquel entonces, aprendió griego con Manuel Crisoloras y, siendo muy joven, profesó como monje en la orden de la Camáldula, comunidad monástica continuadora de los preceptos de la regla benedictina fundada por s. Romualdo en la primera parte del s. XI. Alrededor de 1430, Traversario se convirtió en Superior General de esa orden religiosa. Como delegado del papa Eugenio IV, formó parte de los integrantes del Concilio de Basilea, que, convocado por Martín V en 1431, se convirtió, a la postre, en uno de los más turbulentos de la Edad Media; a él asistieron figuras notables de la época, como Nicolás de Cusa y Eneas Silvio Piccolomini. Formó parte del círculo de Cosme de Medici, a quien recomendó la adquisión de más de 200 manuscritos griegos procedentes de Bizancio. Sus conocimientos del griego le llevaron a traducir al latín obras, sobre todo, de la patrística griega: Atanasio de Alejandría, Basilio de Cesarea, Gregorio de Nisa, Gregorio de Nacianzo, Juan Crisóstomo y Orígenes, pero, además, fue el autor de la primera traducción latina de la obra de Diógenes Laercio, que vio la luz primero en Roma y, luego, en Venecia, cuando ya había fallecido, y también de la obra completa de Dionisio Areopagita. Murió en Ferrara en 1439.

El nombre de Dionisio Areopagita se vincula con una serie de escritos atribuidos a un ateniense de los que se convirtieron al Cristianismo al escuchar a Pablo cuando estuvo predicando en el Areópago de Atenas; su nombre figura entre los conversos citados en Hechos de los Apóstoles (17:34): “algunos, uniéndose a él, creyeron, entre los que estaba Dionisio el Areopagita...”. El autor de esos escritos, quizá para darle más valor a los mismos, se identificó con este Dionisio: haber sido discípulo directo de Pablo, del que había aprendido su doctrina con sus propios oídos, le garantizaba segura y amplia difusión, como así ocurrió. Sin embargo, sus escritos no son anteriores al siglo V o VI d.C.; por ello, lo más habitual es referirse a él como Pseudo-Dionisio Areopagita o, refiriéndose a la obra, Corpus Dionisiacum o Corpus Areopagiticum. Esos escritos son de contenido teológico y están impregnados de la doctrina neoplática con claras influencias, sobre todo, de (siglo V d.C.): el autor se sirvió de la concepción del mundo platónico, de su estructura, para reproducirlas con algunas modificaciones aplicada al Cristianismo de esa época, hasta el punto que puede hablarse de que asistimos a un pensamiento platónico cristianizado. Hasta bien entrado el Renacimiento, el lector de esta obra creía leer el testimonio de quien tuvo la suerte de asistir a las sesiones doctrinales de Pablo; era una fuente directa que se convirtió en referencia de lectura obligada: fue traducido y/o comentado, entre otros, por J. Escoto Eriúgena (s. IX), Alberto Magno (1206-1280), Tomás de Aquino (1224-1274), Nicolás de Cusa (1401-1464), Marsilio Ficino (1433-1499), quien llegó incluso a traducir algunos de sus tratados.

El presente ejemplar se abre con una ilustración; tras ella, puede leerse un prefacio en el que, en primer lugar, Traversario hace una breve semblanza de Dionisio, que él cree tratarse del convertido por Pablo en Atenas, y, a continuación, indica aquellos aspectos más significativos que van a encontrarse en su traducción latina. Tras el prefacio, aparece una epístola a los lectores rubricada por Jacobus Faber Stapulensis (Jacques Lefèvre d’Étaples, ca. 1450-1536), en la que destaca la importancia del conocimiento de la obra de Dionisio Areopagita en función del contacto directo que éste tuvo con el apostol Pablo. A partir de entonces, comienza la versión latina de Traversario: la abre el tratado titulado Sobre la jerarquía celestial, en el que aborda la organización de los ángeles y su agrupación en tres tríadas; le sigue el Sobre la jerarquía eclesiástica, en la aborda el orden y la estructura sacerdotal, refiriéndose, además a cuestiones, de naturaleza teológica, como el sacramento de la eucaristía o lo ritos de los difuntos; en tercer lugar, está incluido el Sobre los nombres divinos, en donde repasa los atributos que caracterizan a Dios a partir de los nombres con que se le designa o relaciona (bien, luz, vida, sabiduría, inteligencia, razón, verdad, justicia, redención, santo de lo santos, rey de reyes, señor de señores, ...); y, en cuarto lugar, Sobre la teología mística, en que se refiere al modo en que el hombre debe alabar a Dios. Luego de estos tratados, aparecen una serie de cartas que Dionisio dedica a distintos remitentes, a los que ofrece diferentes recomendaciones sobre cuestiones, asimismo, de naturaleza teológica: al monje Cayo (I, II, III, IV), al diácono Doroteo, al sacerdote Sosípatro, al obispo Policarpo, al monje Demófilo, al obispo Tito y a Juan, teólogo, apostol y evangelista. Éstas son las cartas que habitualmente se consideran escritas por Ps. Dionisio; además, este volumen incluye una más destinadas al filósofo Apolófanes; después de ella, termina la obra de Ps.Dionisio. Sin embargo, el volumen ofrece también el comentario que Jacobus Faber Stapulensis lleva a efecto de once cartas atribuídas a Ignacio de Antioquía, y la epístola que Poliparco de Esmirna remitió a los filipenses. Al final de la misma, se incluye el colofón, en el que se indica que la obra fue publicada en París, el día 6 febrero de 1498, en la tipografía de Johannes Higman and Wolfgang Hopyl.

Referencias:
Obras completas del Pseudo Dionisio Areopagita, edición de Teodoro H. Martín Lunas, Madrid, 1995
G.C. Garfagnini (ed.): Ambrogio Traversari nel VI centenario della nascita: convegno internazionale di studi, Florence, 1988.
C.L. Stinger, Humanism and the Church Fathers: Ambrogio Traversari (1386–1439) and Christian Antiquity in the Italian Renaissance, Albany, 1977.

 
  Miguel E. Pérez Molina
Universidad de Murcia
 
 


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